Tradición o leyenda, de padres a hijos ha pasado la historia que cuenta que un antepasado de Simón se fue un monasterio y el día de su vuelta San Cristóbal la casualidad quiso que sucediera un grave accidente, un carro arrolló a un niño rompiéndole las dos piernas En este momento el seminarista le examino, y dijo a los presentes: “No tengáis miedo es grave pero no se va a desangrar ni a morir y vamos a conseguir que algún día vuelva a caminar”.
Benito tiene tres hijos, que son en la actualidad quienes están al frente la actividad. Sofía diplomada en Enfermería y especialista en Nutrición y Dietética. María Luz, diplomada en Empresariales y Educación Social, máster en Plantas Medicinales por la universidad de Salamanca, dos años de Medicina Naturalista en la Universidad de Zaragoza y posgrado en Fisioterapia de la actividad física. Y por último, José Luis, psicólogo clínico, sexólogo, con varios posgrados universitarios en Fisioterapia, Plantas Medicinales y Medicina Naturista, y estudioso de diferentes tipos de masaje y terapias manuales.
De esta manera, de una manera u otra, siguen los pasos de sus antepasados, como “curanderos”, dando continuación a la vocación y tradición familiar.
En muchas comarcas y regiones de fuera de Zamora, el curanderismo (ya en sesuso y con cierta connotaciones despectivas) tiene connotaciones asociadas a lo esotérico y al pensamiento mágico. Sin embargo, en Zamora, el término curandero está intimamente asociado a la “colocación de huesos”, y guarda estrecha relación con el algebrismo popular de siglos anteriores, ese algebrismo referenciado en obras maestras de la literatura española como el Quijote o el Buscón.